miércoles, 10 de marzo de 2010

¡“Hay que llegar a la base, por muy intrincadas que estén”.!

Hace unos días me correspondió subir a las montañas con varias
dirigentes de la federación de Mujeres Cubanas en el municipio Guamá
quienes disponen como medio de transporte un longevo jeep Gaz 63 ruso
que, dado su tiempo de explotación, supera los cincuenta años de
servicio pues, con el triunfo de la revolución, aún permanece latente
la imagen del líder Fidel Castro Ruz cuando al principio de los años
sesenta, no usaba otro vehículo que el de este tipo.
Más que destacar lo desafiante en el tiempo que ha sido esta dura
técnica de transporte, quiero resaltar lo valiente que resultan las
directivas de la FMC acá, quienes, conociendo que este medio de
transporte no dispone de doble tracción, se someten a llegar a lugares
que, en verdad, ni pensarlo con sano juicio es bueno.
¡"se trata de sacar las tareas, Benigno. Hay que visitar la base en
las montañas!. Las mujeres hacen cosas muy bellas que pasan
inadvertidas porque no se les llega." .me dijo una de las dirigentes.
Por supuesto, acá en Guamá, es mucho mejor y práctico mostrar en
internet una mujer a caballo subiendo lomas que encima de un Jeep.
Pero, lo interesante de ellas es que, si riesgoso resulta un corcobio
de un animal cerrero cuando se resiste a caminar, más resulta de
complejo saber que estas elevaciones montañosas requieren de "hierro
duros" y no blandos que soporten las exigencias de estas irregulares
vías de acceso a lugares que están situados a más de cuatrocientos y
quinientos metros sobre el nivel del mar alejadas hasta diecisiete
kilómetros desde la costa montaña adentro.
El día escogido para subir a la comunidad de La Sarsa, al final de la
jornada demostró que era mejor dejar el Jeep y continuar a pié. "Ese
animal de hierro" no soportó el viaje, sin embargo, la misión fue
cumplida. Llegaron hasta donde estaban las mujeres montañesas
esperando a sus dirigentes para escuchar de su propia voz las
orientaciones precisas para hacer de su organización un Bastión cada
día más inexpugnable.
Es una crónica de Benigno Rodríguez Torres.

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