viernes, 22 de abril de 2011

Conclusiones de un "Abracadabra".

Teatro Heredia en Santiago de Cuba. 22 de abril del 2011.

Y es mucha verdad que hasta los hombres lloramos cuando presenciamos
la puesta teatral "Abracadabra" representadas por la Compañía La
Comenita. Y no es para menos, hubo una excelente dosificación del
contenido que dramaturgicamente el contenido transcurrió entre risas y
una elevada cuota de sentimiento interno que muchos pudieron disimular
porque la escasa luz en los Palcos permitía esa intimidad con uno mismo.
La obra permite que quienes la presencien saquen diversas
conclusiones. La primera es que todos los cubanos tenemos una enorme
deuda con los cinco cubanos encarcelados injustamente en cárceles de
Los Estados Unidos y que debemos hacer más para que el gobierno de los
Estados Unidos acabe de razonar que es un derecho elemental de cada
pueblo preservar la integridad física de sus ciudadanos y ellos como
agentes de la seguridad cubana sólo advertían a las autoridades
cubanas la posibilidad de ocurrencia de hechos terroristas en nuestro
país.
Tremenda carga emotiva resultó la puesta en pantalla de los momentos
humanos en que los cinco compartían con sus familiares en casa. Ese
derecho de continuar cerca de sus familiares queridos se les priva
injustamente.
La Reflexión de los niños al ofrecer argumentos que presumen dar al
presidente de Los Estados Unidos. Esa psicología infantil preñada de
sabiduría y entendimiento. El oportuno dialogo entre la profesora de
teatro de la escuela sugiriendo una propuesta mucho mejor y que
refleje un tema profundo y necesario. El reclamo de los cinco héroes.
La resistencia con "orejera" de quienes tienen la prerrogativa de
decidir tan noble propósito al cerrar las puertas al talento, un
verdadero crimen interno en esta guerra ideológica para poner un
granito de arena más a la lucha por los cinco.
La necesidad de promover los buenos valores en la sociedad. La
búsqueda de métodos inteligentes para motivar a los estudiantes y
sacarlos de lo vacío y superfluo para que se inserten en el
conocimiento de nuestra historia patria.
Vimos a un Frank País de carne y hueso, el que portó la Biblia y
empuñó las armas, al que se le asesinó con solo 23 años, el que murió
un mes después que su hermano menor.
Vimos en "Abracadabra" al director de una escuela que mira con ojos
Rebeldes al maestro que da riendas sueltas a la imaginación de sus
educandos en justa armonía para que sean útiles a la sociedad.
Vimos niños artistas que prometen mucho para el futuro teatral en Cuba
en momentos que un Hector Quintero deja de existir físicamente.
En resumen, vimos a un Carlos Cremata defendiendo desde su humilde
posición de dramaturgo el derecho de que la justicia cobre la muerte
de su padre, aquel que el pueblo enérgico y viril lloró cuando la
voladura del avión de Barbados. Pero es que todos debemos defender ese
derecho porque, es una sociedad entera la que està en peligro de
muerte si no luchamos juntos en defenderlas con las herramientas
ideológicas que disponemos.
Sí. Es cierto. Lloré de emoción porque es útil que cada cierto tiempo
nos toquen las fibras sensibles del corazón para saber que somos
humanos.

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