lunes, 2 de marzo de 2009

Se sobrepuso el patriotismo a la sed y el cansancio.

Pascual Días González es una verdadera leyenda viviente. En Guamà es
el único que puede testimoniar sobre lo ocurrido en la batalla de
Cangamba en Angola. Al narrarme las más disimiles maniobras para
sobreponerse a la sed y el cansancio ante el cerco perpetrado por el
enemigo conjunto UNITA-SUDAFRICA nos pone de relieve la más alta dosis
de patriotismo cuando se defiende una causa justa.
"No fue fácil soportar cuatro días sin beber agua. Recuerdo como si
fuera ahora que estimulábamos la saliva con pasta Colgate pero llegó
un momento que ya apenas segregábamos liquido. Tuvimos que cortar
varias matas de plátanos que estaban cerca, le abrimos un pequeño
hueco en el medio y, gracias a que soltaban agua de su interior,
pudimos mojarnos los labios. Eso que te cuento yo no lo vi en la
Película que sacaron recientemente para el Festival de cine
latinoamericano en la Habana."
Pascual me confesó que con apenas veinte y dos años entonces; miembro
de la 32 Brigada que estaba atrincherada en Cangamba, sintió en sus
adentro lo que se experimenta cuando llega un mensaje de aliento del
comandante en jefe Fidel. "Aquello fue como un estímulo. Recuerdo que,
te digo la verdad, ya yo me sentía muerto o por una bala o por la sed
y; junto a un Fapla tuvimos los "cojones" de ir hasta una charca que,
hasta sangre tenía, y recogimos un poquito de agua que la colamos con
la tela de una camisa. Asì logramos mitigar la sed. Te hago el cuento
y me parece mentira que esté aquí ahora porque, pude ser blanco de
algún proyectil desde apenas ciento cincuenta metros que se
encontraban los contrarios. Fìjate que hasta nosotros les hablábamos.
Les decíamos desde las trincheras, ¡Tiren pendejos!.
Esta simple anécdota ilustra la capacidad de resistencia de los
cubanos cuando asumen con honor la defensa de un ideal de justicia
social.
A Pascual se le ve en Chivirico y, quienes conocen que es héroe de la
batalla de Cangamba, le respetan y le admiran mucho más. Les aseguro
que la película de la cinematografía nuestra se quedó corta en
argumentos cuando se escucha la historia real vivida por aquellos
compatriotas cubanos en suelo angoleño.
Beber de esta fuente podrá enriquecer para un futuro nuevos proyectos
artísticos al respecto.
Texto y foto: Benigno Rodrìguez Torres.

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