viernes, 20 de febrero de 2009

Crònica a un criador de gallos.

Chivirico. 20 de febrero. Hay pasiones que están muy ligadas a la
contemplación de pugnas animales que no cesan el combate hasta que uno
de los contrincantes muere. Esa es la celebre pelea de gallos, la que
se ha convertido en un pasatiempo de quienes, arraigados a costumbres
legendarias, mantienen ese llamado "Jobi".
Raúl Arzuaga Echevarría entrena sus pollos hasta llevarlo a gozar las
mejores habilidades para que sea un partido fiable. "Además de tener
un adecuado balance alimenticio en la que no faltan dosis de granos
exóticos y pocos comunes, se somete el ave a ejercicios físicos que le
preparan para soportar largas jornadas o roung en la baya. -es la
expresión de este campesino quien disfruta la crianza de estos animales.
En las montañas del Oriente Cubano las peleas de gallos siempre
resultaron motivaciones fuertes que en no pocos momentos originaron
"reyertas" entre quienes, sumados a la filosofía popular de que
"ningún gallo se juega limpio" emplearon las más disimiles mañas para
que su propuesta alcance la seguridad esperada. En ese empeño de
untarle venenos a las espuelas o rosear algún polvo que maree al
contrario, enseguida los apostadores han saltado como un resorte y han
decretado no valido el encuentro.
Y, "así las cosas", paginas como estas ya no figuran en la escena
campestre de los guamenses pues se ha adquirido cultura de asociarse a
las bayas oficiales de Estado donde se regulan y evitan ocurran estos
inconvenientes que hasta hechos de sangre provocaron en el pasado.
La pasión e ilusión de criar un gallo para disfrutar luego el combate
no debe ser tronchada nunca por las maniobras sucias que desmeritan
estas costumbres. Es el llamado que hace este criollo habitante de
Guamà que ya gosa de prestigio entre quienes evalúan si sus ofertas
son seguras o no. "Todo està en la calidad de el animal y no en
magias negras que lo único que conducen es a la desaprovaciòn
manifiesta de quienes se siente engañados". "Si los humanos somos
capaces de saltar de felicidad cuando un boxeador nockea a su
contrario y casi lo mata a ojos vista por la televisión, porquè no
disfrutar una pelea de gallo donde se emplean animales que hasta por
destino de la naturaleza están llamados a satisfacer nuestras
necesidades alimenticias.


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