viernes, 21 de mayo de 2010

El hombre desafia a la naturaleza y..., sì puede.

"El hombre desafía a la naturaleza cada vez que ésta se empeña en
restarle condiciones de vida", así me comentó un vecino de Chivirico,
pueblo cabecera del municipio Guamá en la provincia Santiago de Cuba
quien ante la impertinente corrida de los ríos que bajan de las
montañas que pretenden sus aguas arrastrar cuantos objetos sociales
existen en la parte baja, enseguida se buscan las variantes oportunas
que reducen las vulnerabilidades a que estos se someten en cada
inclemencia del tiempo.
Hace unos días, el río Guamá, que nace en las inmediaciones de la
Sierra Maestra cerca de Guisa con la provincia Granma, se molestó ante
la aclamada necesidad de agua que tenían los vecinos de aquí, luego de
una prolongada sequia y, se llevó consigo las tuberías que servician
de agua potable al pueblo cabecera de Chivirico donde habitan casi
diez mil habitantes en la parte Urbana. Las cristalinas aguas que
bajan de estos manantiales que tributan al pueblo, dejaron de llegar
pero la voluntad de los trabajadores de Acueducto y alcantarillado,
entidad devenida ahora con el nombre de "aguas Santiago" emprendieron
casi con medios de trabajos alternativos, dígase la llamada
"señorita", que multiplica la fuerza de tracción al alar pesados tubos
de hierro de ocho pulgadas de diámetros y resolvieron devolver el
servicio.
Hubo primero que emplear tractores de cuchillas y esteras para
recuperar aquellos tubos enterrados a casi tres metros debajo de la
superficie. Luego, después de dejar listo un canal por donde alinear
los tubos, emprendieron la acción para luego terraplenarlo y evitar
que la fuerza el rio vuelva a repetir la funesta y amarga experiencia.
Lo anecdótico tiene su enseñanza en que, en Guamá, en plena Sierra
Maestra, a pesar de estos agentes naturales que pretender reducir la
calidad de vida de sus moradores, siempre encuentran la respuesta y
voluntad oportuna. En Uvero, por ejemplo, es repetitivo para los meses
de mayo que la fuerza del río obstruya de arena y piedras las tuberías
que mueven los generadores eléctricos de la pequeña central
energética, sin embargo, en breve tiempo se restablece el servicio
gracias al empeño de los hombres y mujeres de acá.
Así de simple en presentar el hecho pudiera parecer la crónica, sin
embargo, cada acción realizada implica el desafío a los riesgos más
complejos en una topografía donde es común deslizamiento de piedras de
gran volumen, los derriscos están a la orden del día, las amenazas de
fuertes corrientes de agua ante la incertidumbre de si estuviera
lloviendo detrás de las montañas y no se pudiera advertir un golpe de
agua de imprevisto.
Pero…, el hombre sí puede y se resiste en vivir a plenitud como
aquellos que en no pocas ciudades de Latinoamérica miran de cerca cada
día un Volcán que erupciona y, no emigran en hacer otras ciudades,
siguen ahí, al compas del tiempo con la fe de que, la naturaleza les
va a permitir siempre la oportunidad de vivir donde él se lo ha
propuesto: AQUÍ.

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